Marcha mtb BH Madrid Segovia 2015: experiencia y valoración

Cuando hace ya unos meses decidí participar en la BH Madrid Segovia de mtb, imaginaba que el sufrimiento comenzaría después de Cercedilla. Lo que no estaba en mis planes era que el 6 de junio hiciera un calor de verano profundo, algo que me hizo sufrir mucho más de lo que había imaginado. Tanto fue así que en el kilómetro 20 empezó el calvario. Me marqué mi ritmo sin más aspiración que llegar, ya no a meta, sino a Cercedilla, para, a partir de ahí, tratar de recuperarme y poder llegar a Segovia. Y así lo hice. Creo que por mucho que quiera no podría narrar el sufrimiento que sentí. Ese sufrimiento que te hace preguntarte quién te mandó a ti meterte en una movida así. Pienso que varias cosas influyeron en ese mal estado desde el principio: el calor, nunca he tenido buen rendimiento encima de una bici con calor. Y los más de 30 grados que se alcanzaron fueron mi principal lastre. Pero no solo eso, además, tampoco había entrenado con la constancia que se merece una marcha como ésta. Y el tercer punto, de principiante, me emocioné demasiado al principio y no regulé lo suficiente. Tres factores que, combinados, hicieron de mi un rastrojo humano que rindió muy por debajo de su nivel. Y efectivamente, mientras veía cómo me adelantaban corredores sin poder hacer nada por evitarlo, ya que cualquier esfuerzo lo pagaba después con creces, llegué a Cercedilla para descansar, comer y replantearme si ese sufrimiento merecía realmente la pena. Me dirimía entre el «para pasar un mal rato mejor déjalo, vete a casa y ya habrá otra oportunidad» y el «si has venido aquí es para llegar a Segovia, aunque tengas que ir mucho más lento de lo que pensabas». Y ganó la segunda opción. El reto del año cambiaba y pasaba a ser cómo acabar la Madrid-Segovia teniendo un mal día. Aceptado el nuevo objetivo, salí del área de descanso que Last Lap había montado en Cercedilla y empezó el peor momento de la Marcha para mi, la subida al alto del León; debo decir que hasta ese día jamás me había bajado de una bici simplemente por no poder maś, y sucedió en los primeros kilómetros del puerto. El calor y el mal estado que llevaba me pasaron factura y realmente pensaba que no sería capaz de llegar. Pero de repente apareció una fuente, me detuve, me bebí dos bidones y me mojé la cabeza, y a partir de ahí, no me preguntéis por qué, comenzó otra Marcha para mi, empecé a subir más rápido, nunca como subo cuando me encuentro bien, pero digamos que sí a un ritmo aceptable, volví incluso a adelantar corredores, algo que no me había pasado desde el kilómetro 20. Llegué arriba del alto ya sintiendo que sí que llegaría a Segovia, maltrecho y con un tiempo peor que el que tenía en  mis planes, pero llegaría. Y aunque me fui parando en todos lo avituallamientos para reponer fuerzas, finalmente conseguí llegar. Espectacular fue la entrada al acueducto de Segovia y la bajada por las escaleras que dan acceso a la parte baja del acueducto. Finalmente, 9 horas 51 minutos, un tiempo superior al esperado pero que, para mi, fue como ganar el Tour de Francia por el sacrificio físico y mental que tuve que hacer para llegar a meta. Tras contar mi experiencia, voy ahora con la valoración de la prueba en varios aspectos: Recorrido En la primera parte Madrid-Cercedilla el recorrido es en continuo ascenso y apto para todos los públicos a nivel técnico. Al evitarse en esta edición 2015 el puente de la Marmota, no hubo grandes tapones como sucedió en 2014. En la segunda parte, Cercedilla-Segovia, el alto del León es duro y se hace aún más complicado por los kilómetros acumulados, después hay algunas bajadas técnicas, especialmente recuerdo una con piedras en la que en el grupo con el que iba nos bajamos todos. Y después, en el último tramo camino de Segovia hay varios repechos duros, tan duros que en algunos también hay que bajarse, esa fue la parte más criticada por los participantes, porque era ya un remate que no venía muy a cuento. Para futuras ediciones, si se repite recorrido por el Alto del León, en lugar del de la Fuenfría de 2014, estos tramos de repechos, en mi opinión, deberían sustituirse por algún otro recorrido más ciclable (no conozco la zona demasiado, y ni siquiera se si es posible, pero realmente con la paliza que llevábamos encima esos repechos de poner pie a tierra estaban fuera de lugar). Y en cuanto a Fuenfría o alto del León, la Fuenfría tiene más zona boscosa y para posteriores años, si la fecha elegida vuelve a ser junio, creo que es preferible llevar la Marcha por Fuenfría, evitando así el sinsentido de los kilómetros finales a los que hacía referencia anteriormente. Avituallamientos El líquido no faltó en ninguno de los avituallamientos, tanto agua como bebida isotónica. Pero debo decir que la bebida isotónica estaba demasiado aguada y que el avituallamiento sólido faltó, por ejemplo, en el primero, en el kilometro 20, no había ni siquiera fruta (plátanos, que era lo que se supone que debía haber). El motivo era que en cuanto los ponían se agotaban y había que reponerlos. Hombre, fuimos 2500 participantes, lo lógico es que hagan falta muchos plátanos cortados; y si no hay personal suficiente para cortarlos, habrá que contratarlo, que para eso los participantes pagamos hasta 45 euros por inscribirnos. Pero, en general, se puede decir que los avituallamientos cumplieron con su función; valoro muy positivamente que hubiera siete puntos, suficientes para que no me quedara sin líquido en ningún momento. Incluso la organización introdujo un punto de avituallamiento líquido no previsto en el tramo final para que pudiéramos llevar el agua fresca. Ese detalle estuvo muy bien. Elección de puntos de salida y meta La salida en Montecarmelo me parece adecuada porque es una zona amplia con metro y posibilidad de aparcamiento. La meta en el acueducto es tremenda: sin duda, la mejor elección.

Junto a mi compañero de club Kike, en la meta del acueducto de Segovia
Junto a mi compañero en el Club Madroño Kike, en la meta del acueducto de Segovia

Regreso desde Segovia La elección de volver en bus que pone la organización no es para el 100% de los participantes. Este año se puso el cupo en 1000. Y participamos 2500… para el futuro sería necesario que la organización ponga más autobuses para que los que quieran volverse en el bus puedan hacerlo. Además, en la web de los organizadores se decía que había un dispositivo pactado con Renfe para que los que quisieran volverse en tren desde Cercedilla pudieran hacerlo sin problemas. Eso mismo sería  necesario que lo hicieran con los trenes desde Segovia, pero en la web no se indicaba nada de esto. Sobre todo cuando no hay plaza de vuelta en el bus para todos. Áreas de descanso de Cercedilla y Segovia Muy buenas, en Cercedilla nos esperaba una gran paella, además de avituallamiento sólido y líquido. ¿Qué faltó? zonas de sombra para todos. Yo me tuve que comer la paella de pie y sin poderme refugiar del sol en ningún sitio. En Segovia, un plato de pasta para terminar y bebida. Además, hubo zona de masaje tanto en Cercedilla como en Segovia, yo no las utilicé pero ahí estaban para el que quisiera darse un momento de relax o ayudar a la recuperación muscular.

Área de descanso de Cercedilla
Área de descanso de Cercedilla

En definitiva, una experiencia dura para la que hay que ir preparado física y psicológicamente, porque se sufre, y mucho. Pero, al mismo tiempo, un reto a cumplir que deja huella. El principal inconveniente, el precio que cada participante debe pagar por participar, algo de lo que ya he hablado en este blog. Si queréis consultar la ruta en wikiloc, aquí tenéis en enlace. ¿Has participado en alguna de las dos ediciones? Deja tu comentario para compartir tu experiencia y apreciaciones con otros bikers.