Por qué no me volvería a comprar una bici Mendiz

La compra de una bicicleta es un proceso ilusionante que conlleva  tiempo de búsquedas, investigaciones, visitas a tiendas, un desembolso de dinero cada vez más importante para tratarse de una simple bici y una muestra de confianza por la marca por la que te decides.  En mi caso, aposté por una bicicleta Mendiz por dos factores más emocionales que racionales:

1.- Un pasado glorioso

En los años 90, cuando reinaban las bicicletas de aluminio y yo competía en diferentes equipos, los cuadros Vitus y los Mendiz me resultaban siempre los más atractivos estéticamente, tenía debilidad por ellos, y además tenía constancia de que eran marcas que respondían ante cualquier problema.

2.-Un distribuidor de plena confianza

He decidido mantener en el anonimato al distribuidor porque no quiero desviar la atención ni repartir  responsabilidades, pero en este punto diré que conocía a este distribuidor desde hacía años y me recomendó esta marca. Obviamente él quería vender, pero había otras opciones en su tienda que yo estaba dispuesto a comprar y, aun así, me recomendó Mendiz. No tengo nada que reprochar al distribuidor porque es muy buena gente y se que su recomendación fue de buena fe.

Y bien, me compré una bicicleta Mendiz, en concreto una F6, un cuadro equilibrado, buena relación calidad-precio y garantía «limitada» de por vida. En ese momento no podía imaginarme que el tema acabaría malamente.

Opinión de la bicicleta Mendiz F6

La estrené y durante 4 años disfruté plenamente  de ella, la hice una Quebrantahuesos, varias Rotor Sierra Norte y, sobre todo, fue mi compañera de entrenamientos en solitario y con mis compañeros del Club Madroño.  Fue a los 4 años cuando apareció (o descubrí, nunca lo sabré) lo que yo pensé que era un raspón en la parte alta del eje pedalier. A partir de ahí empezó la fiesta.

El calvario de la petición de garantía Mendiz

Poco después de notar el supuesto simple arañazo, al pedalear levantado empezó a sonar un un clac clac que me volvió loco porque no sabía de dónde venía. Así que me tocó llevarla al taller, donde detectaron que el ruido provenía efectivamente de la zona del eje pedalier, pero no era el eje, sino del cuadro.

El engaño de la garantía de por vida Mendiz

El cuadro tenía garantía de por vida, aunque «limitada», pero decidí ver qué me ofrecía Mendiz, ya que  la rotura no venía de ninguna caída ni ningún mal uso. Se trataba simplemente de un cuadro que no había resistido su cuarto año por algún defecto de fábrica.

Y fue entonces cuando empezó el calvario. Mendiz tardó más de un mes en dar respuesta. Y su respuesta, que recibí a través del distribuidor, fue que ellos me ponían un cuadro nuevo pero que no disponían de ninguno compatible con el F6, por lo que el coste de las piezas a adaptar superaba con creces el coste de reparar el carbono.

Y aquí va mi reflexión sobre la respuesta de una marca como Mendiz a un cliente que había confiado en ellos. Obviamente al ritmo que evoluciona la tecnología del ciclismo, en poco tiempo una bici ya puede tener muchos componentes incompatibles con los cuadros de última generación. Por lo que al usuario no le compensa económicamente adaptar su bici a un cuadro más evolucionado.

La falsa garantía de Mendiz

En definitiva, ese argumento de Mendiz sirve  en realidad para no responder ante ninguna garantía, con la excusa de que el usuario rechazó un cuadro nuevo porque le cuesta más adaptarlo a su bici que comprarse una nueva. Y así, la garantía se convierte únicamente en una herramienta de venta, pero no de posventa, como debería ser según el propio espíritu de la existencia de una garantía. Las marcas, y en este caso Mendiz, saben que una bici es difícil que de problemas en sus dos primeros años de vida, y que si los da después, no van a responder de nada y ante nadie.

Como en el momento que ocurrió todo esto no era el adecuado para comprarme una nueva bici, tuve que acabar reparándola y quedándome con una bici mermada, por supuesto desembolsando el coste completo de  la reparación,  sin compensación alguna por parte de Mendiz.

Esta ha sido mi experiencia con Mendiz y quería compartirla en este blog para que sea tenida en cuenta por quienes estén valorando confiar en esta marca, como hice yo en su momento. Un cuadro que, en mi caso, no ha tenido la mínima duración que se le supone ni la respuesta que se podría esperar de una marca de cierto prestigio como Mendiz.

Soy consciente de que todas las marcas tienen cuadros que salen fallidos, pero qué menos que disponer de un stock adecuado para dar respuesta a estos casos. O, si eso no es posible, lo mínimo sería ofrecer al usuario una compensación económica por el arreglo. Digo yo…

En todo caso, esta ha sido mi experiencia. Entiendo que esto no será la norma general de los cuadros Mendiz, pero estoy más decepcionado con la falta de garantía que con el propio resultado fallido del cuadro.

¿Habéis tenido experiencias similares con Mendiz u otras marcas? Vuestras experiencias serán bienvenidas en  EntreGloberos.

 

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