Desafío Puertos de Guadarrama 2016: mi experiencia

Este año he elegido la Desafío Puertos de Guadarrama (158 kilómetros) como la Marcha con la que retornado al ciclismo de carretera tras varios años dedicándome en exclusiva al mtb. En carretera fue donde competí en su día en cadetes, juveniles y aficionados y el pavor a los coches me hizo optar por ese cambio a la modalidad del mountain bike. Pero la cabra tira al monte y ahora combino las dos modalidades. ¿Por qué renunciar a una de las dos si las dos molan y son perfectamente compatibles? Previo pago de un par de burras, eso sí.
Lo dicho, debido a mi ocultismo en la bici de montaña las marchas de carretera  pasaban desapercibidas para mi por cuestiones, digo yo, de ahorro neuronal. Pero este año que ya tenía mi burra Mendiz F6 ready to fly me empapé de marchas cicloturistas (qué poco me gusta el nombre «cicloturismo». Solo hay que ver cualquier marcha para saber que de ciclo todo pero de turismo nada). Dejémoslo mejor en marchas ciclistas. Me llamó mucho la atención la Alberto Contador, eso de poder coincidir con Contador en una marcha popular es un atractivo que concede a esta marcha un factor diferenciador innegable. Eso unido que este año (Cuenca) eran casi 200 kilómetros incorporaba la parte de reto de volver a hacer una cantidad de kilómetros que, desde mis tiempos en el equipo Iplacea amateur, no había vuelto a repetir. Pero bueno, el hecho de que fuera en Cuenca supondría una logística complicada para mi a nivel personal, lo que me obligó a elegir una opción B. Y esa opción B fue la Desafío Puertos de Guadarrama, que además en 2016 ha rendido homenaje a Pablo Lastras, con el que tuve la oportunidad de coincidir en nuestra época juvenil cuando él militaba en el Electricidad Yuste y yo en el Wigarma.

desafio guadarrama
Perfil publicado por al Federación Madrileña de Ciclismo

Recorrido: cuatro puertos con Morcuera de presidente
El recorrido tiene la virtud de combinar la dureza sin excentricidades épicas. De salida el Cerro de San Pedro por el lado suave (un simple repecho sin más alicientes), poco después La Trampa,  una subida escondida junto a La Cabrera que tiene más de trampa que de puerto y que yo calificaría de tercera, especialmente por sus dos kilómetros finales, que tienen formato de puerto con sus curvas de herradura incluidas y todo. Una forma de que el cuerpo tome un aperitivo previo antes de comenzar el plato principal de la Marcha, Morcuera.
Para los que no seáis de Madrid, Morcuera es uno de los puertos más ciclistas de la Comunidad de Madrid, la presencia de coches no es ni mucho menos la de Navacerrada y el puerto se puede subir a ritmo constante con un tramo en torno al kilómetro 5 con porcentajes del 10-12%, según altimetrias.net.

Tras coronar Morcuera se baja hacia Lozoya y una serie de falsos llanos que conducen hacia el segundo plato fuerte del día hacen mella en las piernas, especialmente porque es una zona que llama a mover desarrollos grandes; y las piernas, tras el esfuerzo de Morcuera y la bajada, atraviesan un momento «raro».
Tras el momento «raro» llega Canencia por su lado suave.Los kilómetros ya se van acumulando y los últimos 5 kilómetros, que son el verdadero Canencia, se hacen duros. Después se baja hasta Miraflores y se sigue bajando hasta Guadalix. El tramo es una gozada porque pasas de que queden 30 kilómetros en Miraflores a que queden poco más de 10 en Guadalix prácticamente moviendo el máximo desarrollo y sin bajar de 40 kms/h.
Y el postre es un postre que se atraganta. El Cerro de San Pedro por su lado más duro. Empieza suave pero poco a poco va cogiendo forma y con los kilómetros acumulados las piernas responden a medias. Además, cuando se pasa la mítica caseta, que se supone que es el final de la cima, vienen una serie de repechos que se hacen duros. Momento de no hacer grandes alardes y tratar de conservar la posición que los 150 kms anteriores te han dado.
El final en Colmenar Viejo es emocionante porque se entra, emulando a otras grandes pruebas, a la pista de atletismo del polideportivo Martín Colmenarejo. Es el momento en que te imaginas la París-Roubaix y que estás entrando al velódromo. De hecho, cada participante tiene su propia historia y seguro que incluso tratando de objetivar la comparación, para muchos ciclistas acabar una prueba como ésta tiene más mérito que para un profesional acabar la mítica prueba con final en Roubaix.
Notas sobre mi experiencia
Mi entrenamiento no fue el más adecuado debido a mis responsabilidades como ser humano no ciclista, y aun así hice unos 100 primeros kilómetros dignos para hacer unos segundos 60 kilómetros plagados de tirones musculares y dolor de piernas. Cuando tras subir La Trampa noté el primer pinchazo en el gemelo ya sabía que se me haría bastante cuesta arriba, nunca mejor dicho en este caso. Pero le di al drinking todo lo que pude para mejorar la hidratación muscular y conseguí llegar al tramo final del Cerro de San Pedro sin tirones aunque realmente cansado. En definitiva, seis horas y media contando mis dos paradas en los avituallamientos de las cimas de Morcuera y Canencia. Pero me quedo con lo positivo, con la bonita experiencia de haber elegido esta Marcha para redebutar en carretera. Parajes espectaculares, recorrido mixto con de todo un poco y para lo que vivimos en Madrid, una localización cercana que facilita la logística.
¿Y a qué ritmo se va? Pues al que cada uno pueda, desde los pro que la hacen a 35 de media hasta quienes optan por ir a 20. Hasta esta velocidad media la organización asegura el cronometraje de llegada.


Organización
Mi valoración de la organización, que corre a cargo de la Federación Madrileña de Ciclismo,  es positiva. Si bien el hecho de que solo estuvieran disponible el carril derecho conllevó algunos momentos de peligro cuando circulábamos en gran pelotón al principio y todo el mundo quería estar delante, pero rápidamente el pelotón se fue estirando y a partir del kilómetro 10 ya no fue ningún problema.
El coste de la inscripción fue de 25 euros más los 10 de la licencia de un día. Eso los que optamos por la opción sin maillot y culotte. Los que optaron por esta opción tuvieron que pagar el doble, 50 euros más la licencia. La opción de los 25 me parece razonable en comparación con los sablazos de otras muchas marchas de este tipo que nos solemos encontrar en el calendario nacional.
Como puntos de mejora, la recogida de dorsales fue el día anterior en el polideportivo. La organización solo contaba con cuatro personas para repartir dorsales y bolsas y se les hacía un poco bola, lo que para el resto fue aguantar una interminable cola al bendito sol colmenareño.
Además, la organización envió un mail con una foto de cómo poner el dorsal pero la foto no se veía ni en dispositivo móvil ni en el PC. Les envié un mail para decirles que me la enviaran aunque fuera como adjunto y jamás respondieron, lo que me dio una sensación de pasotismo que no me gustó un pelo.
La bolsa del corredor tampoco es que sea muy atractiva, unos cuantos papelotes, un Ciclismo a fondo del año de la tana, una especie de bolso deportivo plastiquero más feo que el mismísmo Picio al que aún estoy pensando qué utilidad  dar, si es que tiene alguna, y un caldo Aneto de litro (esto es lo único que realmente moló).
En cuanto a los avituallamientos, hay tres y en ninguno pude encontar bebida isotónica, solo agua. Frutas, todas las que quieras, pero creo que la bebida isotónica no debe faltar nunca en una prueba de gran fondo como ésta.
Pero bueno, al margen de esto, la Desafío tuvo en 2015 algo más de 500 participantes.En 2016 ya han cubierto el cupo máximo de 750 y esta marcha tiene todos los ingredientes para convertirse en una clásica del calendario madrileño/nacional. En 2016 pude apuntarme solo unos días antes de la prueba porque seguía habiendo plazas, pero algo me dice que en 2017 habrá que hacerlo con más antelación.
Ya hay fecha para la de 2017
Como curiosidad, en 2017 las inscripciones se abrirán a las 00.00 del día 1 de enero, es decir, después de las uvas. Y para incentivar que lo primero que pensemos en el año sea en su Marcha, las tres primeras inscripciones serán gratis. Todo un incentivo para que mientras brindamos con la copa de champán dejemos a un lado a los cuñados para inscribirnos en la Desafío.
Si has corrido en alguna de sus ediciones, agradeceré que incluyas tu experiencia en los comentarios. Si no, tenemos una cita el próximo domingo 4 de junio de 2017 en Colmenar Viejo.