Dopaje en el ciclismo juvenil y amateur: mi experiencia

Comenzaré diciendo que si lo que buscas en este post es carnaza me temo que no la vas a encontrar. He competido durante cinco años en las categorías de cadete, juvenil y aficionado, en ciclismo en carretera, pero nunca me dopé ni vi a mi alrededor a algún compañero o rival dopándose. Son muchos los bulos y mitos que circulan sobre el dopaje amateur; y sí, algún caso contrastado ha habido, como el de José Belda hace unos años, pero desde luego por lo que yo viví puedo asegurar que no es algo generalizado. Desde aquí animo a esos padres que dudan de si el ciclismo es un deporte limpio para sus hijos a que no tengan miedo en ese sentido. Desde luego, los riesgos de las malas amistades y de que consuman sustancias ilegales en una vida alejada del ciclismo que si permiten que sus hijos compitan en este deporte.
Ganar carreras a base de lentejas
Se dice muchas veces que las carreras no se pueden ganar solo a base de lentejas y bocadillos de chorizo. Pues bien, he visto a amigos muy cercanos ganar carreras en juveniles sin ningún tipo de ayuda extra. Yo mismo llegué a ganar algún premio de la montaña sin haber utilizado nunca el dopaje. La relación de amistad que tenía con esos ganadores de carreras,  permitidme que no cite nombres, era tan estrecha que conocía todo acerca de sus vidas; y si alguien te cuenta los detalles más íntimos os aseguro que si alguno de ellos se hubiera dopado nos lo habría contado.
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Además, el dopaje no era ni mucho menos un tema tabú para nosotros. Solíamos hablar de sospechas de dopaje que teníamos sobre nuestros rivales en competición; o de que el médico nos había mandado esto  o aquello, pero entre siempre complementos y nunca nada que hubiera dado positivo en un control
Las vitaminas y el hierro no son dopaje (que yo sepao
Cuando con 15-20 años dedicas gran parte de tu vida al deporte, y más si es un deporte tan duro como el ciclismo, necesitas que un médico supervise tu actividad por razones propias de salud. Es importante vigilar el corazón para no tener ningún susto mediante pruebas de esfuerzo; y es fundamental hacer analíticas periódicas por si algún valor es inadecuado. Si ibas a tu médico de atención primaria solías encontrar incomprensión. «Pero, con tu edad, ¿por qué haces tanto deporte?», pues mire señor, porque me gusta, porque quiero llegar a correr en profesionales. ¿Tiene algún problema con ello?
Por eso la mayoría acabábamos en médicos privados que te hacían un seguimiento personalizado, te ponían un plan de entrenamiento adecuado a tus objetivos del año y te hacían las pruebas y analíticas necesarias para poder competir al nivel que se exige en esas categorías, muy alto aunque quien no lo haya vivido en primera persona pueda pensar que son simples categorías inferiores.
Y sí, si el médico te veía bajo de hierro, te recetaba hierro; y si además tenías un objetivo a corto plazo y necesitabas recuperar tus niveles normales de hierro rápidamente, pues en lugar de hierro en ampollas te lo recetaba en inyección. Debo decir que yo personalmente nunca tuve el hierro tan bajo como para ponerme inyecciones, pero sí tuve a un compañero en esa situación al que su médico le mandó hierro inyectable. Desde luego, el hierro, sea inyectable o no, no es dopaje; y además en esa situación recuperar un  nivel normal de hierro era prioritario antes de tener una anemia ferropénica.
En este punto interviene el terreno de lo opinable en el sentido de pensar si es ético que un chaval de 18 años se inyecte hierro por una anemia causada por el deporte que hace. Mi opinión es que si un médico deportivo se lo recetó con sus padres presentes y le dio las explicaciones pertinentes de por qué era mejor el tratamiento con inyecciones que dejarlo estar, por algo sería. Es decir, un médico es un profesional que sabe que está tratando a un adolescente, y yo confío en su responsabilidad. Y, de hecho, mi amigo nunca tuvo un problema de salud ni en aquel momento ni después.
Además del hierro, era habitual que nuestros directores deportivos nos recomendaran algún tipo de complejo vitamínico tipo Astenolit, Multicentrum, Vitamina E o levadura de cerveza. Este tipo de vitaminas son consumidas por estudiantes en épocas de exámenes, por personas que se sienten cansadas, en definitiva, por personas sanas. Una forma de cargar el cuerpo de vitaminas para complementar la alimentación. Hay que tener en cuenta que yo con 19 años en mi época de amateur entrenaba seis días por semana, me hacía dos días a la semana cerca de 200 kilómetros y podía sumar en una temporada 15.000 kilómetros. Las vitaminas no mejoran tu estado de forma y sí puede pasar que no te sirvan de nada porque ya las tengas de una forma compensada en el organismo. En ese caso, la orina se encarga de expulsar el sobrante y simplemente habrás perdido un puñado de euros.
Otro de los complejos que veía que tomaban muchos compañeros era el Pharmaton Complex; en este caso, el complejo B se sumaba a unos milígramos de ginseng. El ginseng tiene propiedades estimulantes pero ni mucho menos se encuentra entre las sustancias dopantes.
«He visto cosas…que nunca creerías»
Como en el mítico final de la película de ciencia ficción por excelencia, Blade Runner, «he visto cosas…» pero de lo más normales. Se decía que algunos habían visto a los corredores del mítico equipo amateur Caja Madrid o a los del Macario Rivas de juveniles  pinchándose en el coche antes de la carrera, que nosequién estaba en tratamiento con anabolizantes, que todo el mundo iba hasta el culo… pues no se, yo corría entre ellos y nunca vi esas cosas. Así que las cosas que yo vi, por normales, sí que las creeréis; y entre lo más fuerte que vi estaban las aspirinas. Si, uno de nuestros directores dijo que la mezcla de una aspirina y un café era una bomba de relojería y no daba positivo. Estaría bueno que una simple aspirina y la cafeína de un solo café dieran positivo. Y efectivamente, a algún atrevido sí que le vi probar fortuna con esa extravagante mezcla desde luego más psicológica que efectiva.
Y nunca esos atrevidos mejoraron su rendimiento por tomarlo. Al fin y al cabo, ¿quién no ha tomado una aspirina en su vida cotidiana? ¿o un café con leche?
En definitiva, mi lectura por la experiencia de cinco años compitiendo es que muchas veces los propios ciclistas cuando ven que alguien anda más que ellos en lugar de hacer autocrítica y ser conscientes de sus propias limitaciones prefieren echar la culpa al dopaje, quizás para buscar una justificación ante sus familias. Quedas muy bien en tu entorno diciendo, «buah, yo no gané un Tour de Francia porque decidí no doparme, todos lo que llegan es porque se dopan» Pero frases como ésta son las que han ido haciendo mal al ciclismo para acabar con la imagen tan dañada como la que tiene ahora mismo.
Cuando la realidad que yo viví en primera persona fue que el dopaje generalizado en cadetes, juveniles y aficionados no existe. Eso sí, ese periodo dejó en mí huellas tan importantes de cara a mi vida como la importancia del trabajo en equipo, el valor del sacrificio para conseguir lo que te propones o la amistad que se forja entre compañeros cuando compartes tantos sacrificios y tantos momentos vitales. Esa fue la impronta que dejó en mí este bendito deporte.

3 Comentarios

  1. Falaciasami dice:

    He leído hasta lo del hierro.
    Todo lo que sea inyectarse es dopaje, así que el hierro en vena cuenta como tal.

    1. Thor dice:

      Ante todo, gracias por tu mail, pero el hierro, ya sea tomado en ampollas o en inyecciones, no es dopaje, y menos aún cuando el corredor tiene riesgo de llegar a tener anemia ferropénica.

    2. Thor dice:

      Hola, ante todo, gracias por dar tu opinión. Quiero aclarar que te refieres a que para ti «el hierro en vena» cuenta como dopaje. Pues bien, no hay ninguna institución en el mundo que afirme que el hierro sea dopaje. Sería como decir que las vitaminas pudieran ser dopaje. Y además en el post no se dice en ningún momento que fuera hierro en vena, sino que se habla de inyecciones intramusculares. Para tu información. Un saludo

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