¿Usan los ciclistas profesionales líquido antipinchazos?

Son muchos los que buscan en google el tipo de líquido antipinchazos que más se puede adaptar a sus necesidades ciclistas. Hace no mucho tiempo pinchar era una circunstancia más del ciclismo. Sin embargo, ahora,  con el líquido antipinchazos ya implantado en cualquier tienda  ciclista, estamos en una etapa diferente en la que al que pincha se le tilda incluso de globero. Un calificativo seguramente injusto porque el líquido no evita al 100% los pinchazos, aunque, eso sí, los reduce a la mínima expresión.
Aplicando el tema del líquido antipinchazos al ciclismo profesional, me pregunto, ¿por qué demonios los ciclistas siguen pinchando? Los equipos invierten miles de euros en bajar un gramo de peso a la bici y, sin embargo, presenciamos en cualquier carrera importante, como se siguen produciendo pinchazos entre favoritos a ganar grandes carreras, perdiendo tiempo y dejando en manos de la divina providencia meses de preparación por un simple pinchazo.

Pinchazo de Olano en el Mundial de Colombia
Pinchazo de Olano en el Mundial de Colombia

Los argumentos en contra del uso de líquido antipinchazos no se hacen esperar: un profesional no puede llevar ese peso en las ruedas, el líquido se seca, como llevan tubulares no pueden utilizar líquido antipinchazos. Pero, vayamos por partes,  en los tubulares sí que se puede echar líquido antipinchazos; por otra parte, es cierto que el líquido se puede secar, pero si se echa al principio de una gran vuelta no tiene por qué secarse tan rápido, menos aún cuando se usa todos los días; por no decir que lo normal es que le cambien antes los tubulares y le pongan otros nuevos, que para eso son profesionales. Además, en cuanto al peso, ¿alguien realmente se ha puesto a analizar cuánto tiempo se puede perder por llevar líquido con respecto a no llevarlo? De haber alguna diferencia, que lo dudo,  ¿es ese tiempo superior al que se puede perder con un pinchazo en un momento clave de la carrera?
Es más, hasta Indurain en sus tiempos mozos se planteaba llevar cámara y cubierta en pleno Tour para evitar que el tubular, por las temperaturas que se cogen en las bajadas, se pudiera despegar y provocarle una caída. Es decir, que hasta podrían ir con cámara y cubierta si es que el problema fuera echarle líquido al tubular.
La realidad es que los equipos profesionales lo han empezado a usar rellenando los tubulares y los pinchazos se están empezando a minimizar. Esto demuestra que el líquido no es infalible y que aún queda por mejorar en ruedas con tanta presión como las de los profesionales de la carretera.
Una mejora del líquido antipinchazos que se utiliza actualmente evitaría dejar en manos del destino la posibilidad de perder una gran vuelta o una clásica solo porque un clavo estaba ahí. Su uso debería estar extendido y posiblemente en algún momento alguna mente, seguramente española, por aquello de «el español piensa bien pero tarde», se dará cuenta de que hay un avance ahí mismo, mirándote, que podría dar mucha seguridad a los ciclistas.
¿Qué hago para no pinchar?
En mi caso de la  competición en carretera pasé al mtb. Al principio montaba sin líquido y a partir de la primavera casi todos los días que salía, pinchaba. Hasta que uno de mis compañeros de salida me dijo: ¿pero por qué no llevas líquido antipinchazos? En realidad no supe qué responder, porque yo era de los que tenía estigmatizado el líquido  (seguro que no funciona; si acaso funciona, seguro que yo lo compro y en mí no va a funcionar; incluso me hacía preguntas más estrafalarias aún, como: si pincho y no me doy cuenta, ¿qué hago con el clavo, lo dejó ahí, un clavo viviendo en mi cubierta tranquilamente? Nada, no conseguía convencerme). Y precisamente así me fue, con la nada a cuestas, pinchazos, arreglos de pinchazo en casa, que si el parche, que si el pegamento, que si no encuentro el pinchazo, que si chupo la cámara a ver si encuentro el pinchazo, que si pongo la casa en el silencio absoluto, aguantando la respiración incluso, para ver si escucho por dónde sale el aire del pinchazo, etc, etc).
Y un día fui a una tienda de ciclismo, vi de refilón una cámara antipinchazos y me comenzó a llamar como en Poltergeist, Pero en lugar de «Caroline, ve a la luz», decía «Prueba el líquido antipinchazos, solo una vez en la vida, pruébalo». Harto de escuchar la voz y que me costara más el psicoanalista que la jodida cámara, di el paso.
Una cámara Slime cambió mi vida
Compré una Slime. La puse en la rueda trasera. Y pasaron salidas, y marchas, y más salidas y  llegué a estar unos seis meses sin pinchar. Desde ese momento hasta disfrutaba más de las salidas, que ya no acababan con la bici del revés y con la espalda hecha un ocho de agacharme a cambiar la rueda, de hinchar la cámara, bueno, qué os voy a contar. Tras probar la Slime también utilicé la Michelín, un cambio que solo hice por estar agotadas las Slime y que casi me cuesta un disgusto por haber traicionado a la marca que cambió mi vida ciclista, pero he de decir que el resultado de la Michelín, que, además, cuenta con un componente rugoso a modo de minitacos,  ha sido tan bueno como el de la Slime. Dos marcas a tener en cuenta. Por el contrario, las que no me han funcionado bien nunca han sido las BTwin de Decathlon.
Ya sabéis, el líquido antipinchazos os espera, no es una leyenda urbana 🙂